Responding to The NYT editorial “End the US Embargo on Cuba”

By Clive Rudd Fernandez

TNYI was surprised to read the editorial from the New York Times on October 11, 2014, not because of the subject but because of the unconvincing and poor arguments presented. As a Cuban who’s lived in exile in Europe for more than 20 years, this subject is in my thoughts very often.

The U.S. trade embargo against Cuba, which was imposed on October 19, 1960, should be relaxed by Barack Obama by doing “a major policy shift [that] could yield a significant foreign policy success”.

This argument appears on the first paragraph of the op ed with an implicit message to Barack Obama urging him to do a major policy shift regarding the relations with the Cuban government and as a result he’ll improve his ratings.

This is where I couldn’t believe what I was reading. “Fully ending the embargo will require Congress’s approval. But there is much more the White House could do on its own.” So the op ed is not asking the United States to modify the law; the intention here is to go the less democratic way: the President with his executives powers should do some policy changes to undermine the embargo so much that could render it irrelevant and the objective: to score a political goal for the president!

Few paragraphs down in the text, it reads: “The generation that adamantly supports the embargo is dying off. Younger Cuban-Americans hold starkly different views”. So, I wonder, why the need to bypass the democratic route?

The editorial goes on and states that “a devastated economy has forced [the government in] Cuba to make reforms” and “over the decades, it became clear to many American policy makers that the embargo was an utter failure”. Both statements are clearly contradictory arguments.

The trade embargo affects the Cuban economy to the point that it’s a “devastated economy” so it “has forced Cuba to make reforms”, and on the same text it says that the embargo is not working? As a popular English proverb says: “You can’t have your cake and eat it (too)”.

Another clear contradiction is that the editor is stating that “for the first time in more than 50 years, shifting politics in the United States and changing policies in Cuba make it politically feasible to re-establish formal diplomatic relations and dismantle the senseless embargo”. So the fact that Alan Gross has been unjustly imprisoned in Cuba for nearly five years and that “the authoritarian government still harasses and detains dissidents” is not a deal breaker?

After arguing poorly against the trade embargo the op ed goes to the implementation plan. This is a manual for the President on how to go about executing the policy changes:

“As a first step, the Obama administration should remove Cuba from the State Department’s list of nations that sponsor terrorist organizations” and “Cuba was put on the list in 1982 for backing terrorist groups in Latin America, which it no longer does.”

“Which it no longer does?” How on Earth can the editorial board of the NYT make a statement like this? Most human rights organizations in Europe and the U.S. are at least skeptical on this. Cuba is a closed society where the government persecutes and imprisons investigative journalism; therefore we could assume a statement like this is at least unfounded. On top of that, the Cuban government has gone on record supporting Bashar al Assad in Syria, Hamas in Gaza and various people in power in Iran over the years.

The article also argues “It could also help American companies that are interested in developing the island’s telecommunications network but remain wary of the legal and political risks”.

This statement completely ignores what Bloomberg BusinessWeek published in April of 2009 the “[U.S.] Administration would let U.S. telecom network providers set up—and Americans pay for—fiber-optic cable and satellite communications facilities linking the U.S. and Cuba. The U.S. government will also license those companies to provide cell-phone services in Cuba, and allow satellite-radio and satellite-TV service providers to do business in that country”. This was more than 5 years ago, but the Cuban government doesn’t seem to be interested in losing its monopoly on telecommunications on the Island, so the answer by the Cuban government was: “thanks, but no thanks”.

After all failed arguments the op ed ends with the same driver that it started. “Given the many crises around the world, the White House may want to avoid a major shift in Cuban policy.” So, Mr. President, don’t miss this opportunity for a political win, go ahead a put your ratings back up.

Leaving completely aside the argument of how beneficial or not the embargo is for the United States and its taxpayers is already a big miss from this editorial- it also shows a dangerous historic amnesia. Don’t believe me? Ask President Clinton or Carter what happened when they tried to score on this particular front and you will see how quickly what seemed an easy score became mayhem.

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El lenguaje de los mendigos

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Por Clive Rudd Fernández

El jueves 25 de septiembre Andrea Rodríguez de la agencia AP en La Habana publicó una nota prestándose para lo que sería el inicio de un campaña de publicidad para lanzar los perfumes Hugo y Ernesto.

Para el artículo AP entrevistó a Isabel González, vicepresidenta de investigación y desarrollo de Labiofam quien dijo: “Van a ser perfumes muy atractivos, pero el nombre para nosotros significa (también) mucho”. También hablaron con Mario Valdés, el bioquímico al frente del equipo que diseño ambos productos.

Pero fue una de las frases de aquella nota la que levantaría las primeras alarmas: “Me gustaría un poco más comprar Ernesto porque lo siento quizá menos llamativo, explicó a la AP Reymundo Miranda, un experto en medicina tradicional de 48 años delegado al congreso, oliendo los dos perfumes.”

Los posibles usos de esas fragancias asaltan mi imaginación. Imaginen una conversación entre cubanos:

-Oye Pedro, ¿qué es ese olor que llevas?

-Nada chico, me eché un poco de Ernesto en los huevos porque hay mucho calor.

-Ah, pues a mí me gusta mas echarme Hugo en los sobacos porque huele más a pajarito…

Los prospectos de esas y otras conversaciones al mismo estilo en las poblaciones de Cuba y Venezuela parece que llenaron de horror a alguien en el Consejo de Ministros de Cuba, porque llamaron a contar al director de LABIOFAM de forma urgente. Al otro día, el Granma publicaría su titular: “Los símbolos son sagrados.

El artículo del diario comunista no solo se rechazaba de plano que los perfumes fueran a ser lanzados comercialmente, sino que aclaraba que “por este grave error serán tomadas las medidas disciplinarias que correspondan.” A buen entendedor con pocas palabras bastan.

Después de esto, siguiendo el “proceso revolucionario”, deben comenzar las cabezas a correr, y los mendigos a rendir pleitesía. En este caso los nombres y apellidos de los candidatos a decapitación política fueron publicados al mundo por AP: Isabel González, Mario Valdés y por supuesto, el director general de LABIOFAM, el Dr. José A. Fraga Castro.

Pero las cabezas se resisten a ser cortadas porque un proyecto de este tipo no se monta en un par días y posiblemente entre las firmas autorizadoras del engendro químico esté la del director general de LABIOFAM. Entonces esto ya no es un sálvese quien pueda, esto es un “o nos salvamos todos o nos hundimos todos”, así que urge buscar un enemigo externo.

Las herramientas cotidianas de salvación ante la incompetencia nacional son el Bloqueo Imperialista o la Guerra Mediática.

En este caso, acusar al Bloqueo Imperialista se hace un poco difícil, pero La Guerra Mediática, esa siempre está a mano.

Sin perder tiempo ni respiro, el mismo 26 de septiembre el director de LABIOFAM publica una carta a los familiares de Chávez. Los del Ché ni se mencionan, por cierto.

La carta, por supuesto, está llena del lenguaje de los mendigos en el poder pidiendo la cabeza de AP en Cuba para salvar la de ellos:

En el siguiente extracto se descarga la culpabilidad de la creación y presentación de los perfumes en la periodista de AP que tanto les ha servido de marketing y publicidad a sus propagandas…

“Una periodista [Andrea Rodríguez] malintencionada de la agencia norteamericana AP hiciera su show mediático y una vez más alimentara la voraz campaña de desinformación a la que someten a nuestra nación y al mundo”.

…y en este fragmento se le pide piedad al César por la cabeza de la gente de LABIOFAM: “El investigador Mario Valdés Rodríguez, ha reconocido su error injustificable…”

Es muy probable que este truco de re-encausar la responsabilidad funcione en esta ocasión porque el señor Fraga Castro, director de LABIOFAM, pertenece a la familia real. Pero de lo que no estoy seguro es que los verdugos del Comité Central se lo traguen. De momento todos los cubanos que están viendo este circo mediático en Granma deben saber a estas alturas quién es el león, quiénes las ratas y quién el domador.

Ignacio Ramonet y la izquierda exquisita

Por Clive Rudd Fernandez

IgnaEste 26 de agosto el diario Granma, con el titular “Hugo Chávez. Mi primera vida, libro más vendido del verano en Cuba”, le daba una vez más al volumen de Ignacio Ramonet un nivel de publicidad con que la mayoría de los autores cubanos no pueden ni soñar. El libro se anunció por varias emisoras de radio, por la televisión nacional, y finalmente en la prensa escrita.

La novela de Leonardo Padura El hombre que amaba los perros, que describe con lujo de detalles las miserias humanas del “periodo especial” en Cuba y los asesinatos de la Unión Soviética bajo Josef Stalin, ha tenido una cobertura tímida en los medios nacionales, a pesar de que es uno de los libros mas leídos clandestinamente en el país.

Sobre autores cubanos que viven fuera de Cuba, como Carlos Alberto Montaner (Tiempo de canallas es su última novela), mutismo total.

Esto no ha de extrañarnos, pues aunque Padura nunca ha pedido públicamente la salida del gobierno de Cuba del Partido Comunista y los hermanos Castros, sus novelas describen sin tapujos el desastre de país que nos han legado, cosa que no le hace ninguna gracia al Ministerio de Cultura. Carlos Alberto Montaner, por su parte, denuncia la destrucción de la nación a manos de la dictadura comunista y pide clara y abiertamente la destitución del Gobierno no solo en sus escritos, sino también en cualquier vía o plataforma donde le den voz.

Del otro lado del espectro se halla Ignacio Ramonet, estandarte de la izquierda exquisita en todos sus colores y extensión.

Tom Wolfe describía en una de sus crónicas de los años 60 cómo un muy famoso y adinerado músico daba una recepción en su lujosa casa de Manhattan para recaudar fondos para el movimiento revolucionario Panteras Negras, que en ese momento tenían en prisión a algunos de sus miembros, arrestados “bajo la acusación de conspiración para volar cinco tiendas de Nueva York, el ferrocarril de New Haven, una estación de policía y los Jardines Botánicos del Bronx”. Wolfe describía que “a los Panteras les gustan los bocaditos de Roquefort rebozados con nuez molida […], y las puntas de espárragos con mayonesa y las albondiguillas au Coq Hardi, todo lo cual les es ofrecido en este preciso instante, en bandejas de plata labrada, por camareras de uniformes negros y delantales blancos”.

La izquierda exquisita nos presenta la paradoja de sus representantes. Por una parte nos quieren vender ideas y pensamientos que con el objetivo de lograr igualdad social, conducen al empobrecimiento de las mayorías; por otra, sus representantes viven rodeados de sofisticados canapés y champanes rosados.

Ignacio Ramonet, español (gallego), que desde muy pequeño vivió en Francia debido a que sus padres tuvieron que huir de la dictadura de Francisco Franco, se convirtió en un parisino de izquierdas que en cada uno de sus escritos refuerza su lugar en esa exquisita izquierda mundial.

Los cubanos lo conocemos mejor por su panfleto Fidel Castro: biografía a dos voces (o Cien horas con Fidel), que publicó en 2006 la editorial dedicada a estos menesteres: la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. Se trata de un libro de unas 715 páginas que trató de poner freno a las biografías no autorizadas del dictador y que lo pintaban con buenas luces, como La autobiografía de Fidel Castro, de Norberto Fuentes, publicada por la editorial Planeta en 2004.

En esta biografía comisionada por el propio Castro, Ramonet se dedica a cubrir los temas que las publicaciones del Consejo de Estado han utilizado como propaganda política del “máximo líder”, además de otros por los que la exquisita izquierda europea le ha pedido explicaciones, para poder responder a la prensa democrática que sigue “molestando” con temas como los derechos humanos en Cuba o la masacre del remolcador 13 de Marzo.

Como parte de sus horas de entrevista, Ramonet le pregunta a Castro sobre la masacre del 13 de Marzo, a lo que el dictador responde:

“Tres o cuatro tripulantes de otros dos remolcadores… por su cuenta, sin comunicarse con nadie, porque no había ni teléfono allí, salen detrás del viejo remolcador, ya fuera del puerto.

“Ninguna autoridad estaba informada de algo que ocurre sorpresivamente. Tan pronto se tienen noticias de los hechos […] envían una patrullera a toda velocidad, […] para ordenar que regresaran a los tripulantes de los remolcadores que lo perseguían, y que actuaban por su cuenta.”

En este punto, nos quedamos esperando por la pregunta obvia que debía seguir a la respuesta de Castro. Si los que hundieron el remolcador 13 de Marzo se tomaron la justicia por su cuenta, ¿por qué no han sido llevados a juicio? Pero la izquierda exquisita no indaga, no le interesan las preguntas que puedan poner en evidencia a los máximos líderes de procesos revolucionarios, ya sean Panteras Negras o los Castro.

Ahora, en 2013, Ramonet publica su oda a otro de sus héroes, Hugo Chávez, y por supuesto los medios oficialistas cubanos le dan todo el bombo y el platillo que el Comandante retirado les ordene. Por supuesto, el texto que debemos esperar es de los que no incomodan a los “revolucionarios”, y a la izquierda exquisita le dan la información necesaria para responder a preguntas incomodas en ruedas de prensa, cuando se le cuestiona el porqué apoyan a una dictadura.

¿Fue Fidel Castro un estadista exitoso?

Por Clive Rudd Fernández

Antes de abandonar el poder en el 2006 a causa de su enfermedad, Fidel Castro dijo en una entrevista al cineasta estadounidense Oliver Stone que “aunque fuera el último revolucionario de Cuba, él seguiría luchando por la revolución”.

Fidel1Esa obstinación por mantener su proyecto revolucionario con vida es interpretada por muchos de mis amigos como la razón del éxito de Fidel Castro, a quien algunos llegan a catalogarlo de “genio de la supervivencia”.

A fin de cuentas, Fidel Castro, que hoy arriba a los 88 años, fue capaz de mantenerse en el poder por casi medio siglo y su revolución -al menos en términos retóricos- aún está en pie.

Además, sobrevivió cientos de intentos de asesinato, un plan de invasión apoyado por la CIA en 1961 y el colapso del comunismo soviético.

Manifiesto democrático y nacionalista

Sin embargo, prefiero evaluar su éxito basándome en los objetivos que el propio Fidel Castro preconcibió para su proyecto de país. Aquellos objetivos de la revolución se publicaron en un documento conocido como Manifiesto de la Sierra Maestra, firmado por Fidel en julio de 1957.

El manifiesto en su totalidad cubría unas 900 palabras y un par de cuartillas de carácter claramente democrático y nacionalista.

A grandes rasgos las intenciones del Movimiento 26 de Julio eran la eliminación de la dictadura de Fulgencio Batista, el establecimiento de una democracia a través elecciones libres y el restablecimiento de la avanzada constitución de 1940 así como la creación de una sociedad más justa y con igualdad de oportunidades para todos los cubanos.

Entonces, ¿cuánto éxito tuvo Fidel Castro con sus objetivos?

El primero, derrocar a la dictadura de Batista, se logró con un saldo de alrededor de 2,000 cubanos muertos, pero fue conseguido.

Del segundo, el establecimiento de una democracia vía elecciones libres, hay muchas interrogantes sobre por qué no se ha logrado aún, pero los hechos son irrefutables: Cuba no ha celebrado elecciones libres desde antes del golpe de estado de 1952.

Y sobre la creación de una sociedad más justa y con igualdad de oportunidades para todos los cubanos, hay muchos debates con posiciones en ambos lados del pasillo del pensamiento político, pero está claro que aunque se avanzó en algunas esferas, no se creó una sociedad al estilo de Noruega o Corea del Sur, donde el índice de desigualdad Genie es uno de los más satisfactorios del mundo.

Capacidad de sobrevivencia

Si nos olvidamos por un momento de los objetivos de la revolución expuestos en el Manifiesto de la Sierra Maestra, de que el gobierno revolucionario nunca celebró elecciones democráticas, y que después de más de medio siglo en el poder la situación económica y política en Cuba es una de las peores del hemisferio occidental, y nos concentramos solamente en su capacidad de supervivencia, entonces no tendré otra opción que darle la razón a mis amigos.

Desde los inicios del movimiento revolucionario, Fidel Castro demostró una capacidad increíble para divorciarse de la realidad y convencer a mucha gente de que su visión para Cuba era la correcta.

Así convirtió el suicida ataque al Cuartel Moncada en una bandera y un movimiento de lucha. Así convenció a los campesinos de la Sierra Maestra de que aunque su ejército tenían solo un puñado hombres, le iban a ganar la batalla a un ejército regular de más de 50,000 soldados.

Y así lideró el Movimiento 26 de julio hasta la victoria cuando mucha gente con una dosis importante de conexión a la realidad no lo esperaba.

José Martí ya nos había advertido de que “las cualidades que a un general le puede dar mil victorias puede ser destructivas para gobernar durante tiempos de paz”.

Parece ser que el obstinamiento y divorcio de la realidad que llevaron a Fidel Castro a ganar la guerra contra todas los pronósticos, terminaron conviertiéndolo en un gobernante que no permitió oposición política ni libertad de expresión, y condujo al país a la ruina económica.

Fidel Castro podrá ser recordado como un talento de la supervivencia política y un caudillo latinoamericano capaz de atrincherarse en el poder a toda costa, incluso a costa de la prosperidad y el desarrollo de su pueblo.

El Comandante invencible murió en el 2006, imposibilitado de retornar a sus andanzas y sus discursos. Ocho años después Fidel Castro sigue vivo y asiste como testigo de primera fila al decursar de su polémico legado.

Pero los resultados de su gestión administrativa lo sitúan en la historia cubana como un mediocre administrador y un pésimo gestor de los derroteros de la nación. La impronta de Fidel Castro en el imaginario de los cubanos es la de un hombre testarudo que condujo al borde de la ruina a un país que posiblemente necesitará muchas décadas para desandar sus torpezas y errores de dirección y liderazgo.

¿ Atacó Fidel Castro a su propia prensa ?

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Fidel-Castro

Por Clive Rudd Fernández

Hace un par de semanas Fidel Castro lanzo una arenga que fue publicada en la portada del periódico Granma (version digital) y en Cubadebate. A juzgar por el contenido y la forma, tiene que haberle dado vergüenza a los editores publicarla.

No por errores de estilo o por fracturas de la lengua española. Sino por el mensaje directo y claro a los clones Granma y Juventud Rebelde: la prensa oficialista no está publicando lo que Fidel Castro quiere leer…

En esta ocasión no hay un mensaje entre líneas o sutil. El mensaje es alto y claro desde el título: “Es hora de conocer un poco más la realidad”. Otro posible título hubiera sido: “Es hora de que los medios de Cuba hablen más de la realidad que a Fidel le interesa”.

La arenga del “reflexionador” en jefe no es como las acostumbradas notas de cuatro párrafos a modo de blog que él publica de vez en cuando en la portada de todos los medios digitales y físicos de la isla. En esta ocasión, se impulsó con 34 párrafos y disparó una columna a todo rigor de periodismo al estilo realismo socialista del siglo 20.

Y para que no quede duda de la realidad que según él hay que resaltar, comienza alabando a los sistemas fallidos de “la Unión Soviética, el campo socialista, la República Popular China y Corea del Norte” por haber derrochado sus recursos en el pasado en la paupérrima economía cubana, además de recordarnos del imperialismo feroz y “el bloqueo económico implacable de Estados Unidos, el imperio más poderoso que jamás existió” que “a pesar de su inmenso poder, no pudo aplastar al pequeño país que a pocas millas de sus costas”.

Después de estas “lecciones de historia” con el siempre presente e increíblemente básico contraste de los buenos y los malos, los indios y los cowboys, comienza la descripción de algunos de los datos del capital de formación del banco de desarrollo de los BRICS: “El Banco tendrá un capital inicial autorizado de 100 mil millones de dólares. El capital inicial suscrito será de 50 mil millones de dólares, a partes iguales entre los miembros fundadores.” Esto, está demás decir, se ha repetido Ad nauseam por toda la prensa del mundo, incluida la oficialista de Fidel. Entonces, ¿ que realidad escondida pretende Fidel sacar a luz? ¿Es que ya no le dan acceso a la prensa internacional?

En sus párrafos finales, deja claro su decepción por la falta de propaganda sobre la reunión de los BRICS. “Pensaba que en los días subsiguientes habría un poco más de análisis serio sobre la importancia de la Cumbre de los BRICS”. Y no demanda cualquier propaganda, es necesario arengar sobre lo que puede convertirse en subvención para su gobierno, “entre China y Venezuela se firmaron 38 acuerdos de cooperación.” ¿Por qué no se habla más de esto? Se queja Fidel…

Un periodista que se destacó mucho en los años 60 por su talento para cubrir historias de un modo narrativo, Gay Talese, dijo en una ocasión: “En el periodismo es esencial describir, describir y describir. Evite opinar siempre que se puede. Describir es mas difícil, por eso todo el mundo opina.”

Parece que Fidel Castro en su nuevo rol del “Periodista en jefe” no va a poder esquivar el tema de su opinión personal que no parece progresar con el tiempo. Tomen nota los periódicos oficialistas, como dice su jefe: “Es hora de conocer un poco más [mis] las realidades.”

Las finanzas de Hamas y la prensa neutral

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Un misil israelí se lanzó desde el sistema de misiles de defensa Cúpula de Hierro en la ciudad meridional israelí de Ashdod, en respuesta a un cohete lanzado desde la cercana Franja de Gaza palestina

Un misil israelí que se lanzó desde el sistema de misiles de defensa Cúpula de Hierro en la ciudad meridional israelí de Ashdod, en respuesta a un cohete lanzado desde la cercana Franja de Gaza palestina.

Por Clive Rudd Fernández

El conflicto palestino-israelí es uno de esos temas que provocan pasiones y emociones encontradas, muchas veces debido a la información parcializada de un lado o de otro. Es comprensible. Las imágenes y la información que nos vende la prensa están absolutamente parcializadas. Esto no debe sorprendernos. Prensa neutral o balanceada es una de las mayores mentiras de esa profesión.

Los medios de prensa, todos, están compuestos por humanos y estos siempre tienen una mirada subjetiva. Es la naturaleza humana, como orinar o comer.

Incluso algunos medios que se han propuesto tener una postura neutral terminan convirtiéndose en un travesti, porque editores escogen los temas que van a cubrir, los periodistas escogen las preguntas que van a hacer y los fotógrafos escogen los ángulos en los que van a fotografiar. En todo este escoger es cuando se pierde la imparcialidad, ya sea por elección o por accidente.

Entiéndalo bien y déjenlo gravado en su memoria y tendrá una vida más feliz. No existe prensa neutral o balanceada… en ninguna parte del mundo. Lo único que podemos hacer los consumidores de información es ver, leer y escuchar información de fuentes de diferentes colores políticos y hacernos nosotros una imagen de lo que pudieran ser los hechos.

Si usted ha seguido las informaciones recientes sobre el conflicto palestino-israelí, en fuentes variadas de prensa, habrá escuchado del Iron Dome o Cúpula de Hierro israelí, del cual muchas veces se habla con la coletilla “cortesía de Estados Unidos”.

Esto no es casual. En el siglo 21 ser de izquierda ya no implica ser admirador de Stalin, Fidel Castro o Hugo Chávez. Ya esas figuras y sus supuestas proezas están tan desprestigiadas y destruidas que desacredita asociarse a ellas.

En el siglo 21 ser de izquierda es ser fundamentalmente anti-estadounidense, que se denomina por la gente de izquierdas como anti-imperialista. Por eso poner la coletilla del financiamiento estadounidense a la Cúpula de Hierro israelí te debe indicar donde se ubica el medio de prensa que estás leyendo.

¿Pero y quién finanza los cohetes de Hamás? El tema poco tratado por los medios de prensa. Me pregunto cómo un territorio con tan poca creación de riqueza como la franja de Gaza se da el lujo de construir túneles con una ingeniería tan avanzada y usando materiales caros.

Algunos de los túneles están calculados en 5 millones de dólares y se han descubierto cientos de kilómetros de túneles. Además, Hamás mantiene un flujo de cohetes Qassam sobre el cielo Israelí al coste aproximado de 1,000 dólares cada uno.

¿Entonces quién paga las facturas de Hamás?

Solo accediendo a la información que es pública en internet es fácil encontrar algunas de las fuentes obvias de financiación:

  • “Ayuda humanitaria”: organizaciones de ayuda internacionales y muchos países mantienen envío de dinero a Gaza, supuestamente para ayuda humanitaria. Nadie tiene absoluto control sobre cómo Hamás emplea estos fondos.
  • UNRWA (United Nation Relief and Work Agency): Esta agencia de la ONU tiene un presupuesto anual de $ 400 millones para los palestinos de la región.

Según la revista Forbes, desde 1993 la Autoridad Palestina ha recibido entre US$ 7 a US$ 10 mil millones de dólares de la Unión Europea, la ONU, EE.UU., Arabia Saudita y otros países de la Liga Árabe. Sólo Francia ha enviado más de US$3 mil millones.

Los caminos de la financiación de Hamás son en algunos casos tan públicos como el apoyo de Estados Unidos a Israel, pero la mayoría de la prensa se salta los patrocinadores de esta organización catalogada de terrorista.

De hecho, casi todos los países desarrollados del mundo le han dado apoyo financiero a Hamás a través de la ayuda humanitaria a Gaza, incluido Israel ha intentado en el pasado estabilizar la franja de Gaza por la vía del desarrollo donando dinero a los palestinos de la región.

Toda esta entrada de dinero ha hecho poco por el desarrollo palestino o del proceso de paz. ¿Cuánto exactamente de este dinero se empleó en el desarrollo de infraestructuras, escuelas, carreteras o cohetes para hacer la guerra? La respuesta a esta interrogante es menos pública, pero los túneles descubiertos recientemente y la constante lluvia de cohetes de Hamás a Israel nos dan una idea del destino de los fondos.

¿Premio de periodismo del gobierno de Cuba para la AP?

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Por Clive Rudd Fernández

AP (The Associated Press es una agencia de noticias de Estados Unidos) acaba de “romper la noticia” (break the news). Tuvieron nuevamente la primicia al publicar lo que ellos llaman internamente “big story”. El objetivo de su investigación es una vez más USAID y sus programas para Cuba.

AP, primer capítulo

Esta historia de AP no es un guión original, es una continuación en lo que parece ser una larga novela de verano.

El 4 de abril AP nos despertó a todos con una historia que se expandió de forma viral por todos los medios independientes, los oficialistas y las redes sociales con el título “US secretly created ‘Cuban Twitter’ to stir unrest” (EE.UU. secretamente creo un ‘Twitter cubano’ para crear disturbios)

Todo el artículo de AP se basó en esas dos palabras clave “secreto” y crear “disturbios”. ¿El objetivo? Transportarnos a la Guerra Fría y a los proyectos desastrosos y secretos de la CIA de los años 60.

El artículo cuestionaba la legalidad de un proyecto llamado ZunZuneo que, como ya se conoce, fue un programa que la USAID (Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional ) cerró por falta de recursos en 2012 y que tuvo como objetivo conectar a los cubanos de la isla entre sí.

Investigación del gobierno

Durante los dos meses siguientes miembros del Congreso y el Senado de EE.UU. pidieron que se investigara en detalles todos los proyectos de USAID para Cuba y en especial ZunZuneo.

Los resultados hasta ahora son los mismos que desde el primer día: ni los proyectos eran secretos, ni buscaban objetivos de la CIA, sino los objetivos claros y públicos de USAID de “empoderar a los cubanos a tener acceso a más información y fortalecer la sociedad civil.”

Pero AP en su reporte, al estilo oficialista del gobierno cubano, menciona a la CIA desde su cuarto párrafo: “McSpedon didn’t work for the CIA”.

No importa que la CIA no tenga ninguna relación con USAID, lo importante es poner sus siglas en tu subconsciente. Después se usan frases como “covert action” (acciones encubiertas) y “covert operation” (operaciones encubiertas) muy asociadas a la Guerra Fría e intervenciones pasadas de la CIA.

Resultados

El resultado fue el esperado por AP. Llamó la atención, produjo sensacionalismo, tráfico y publicidad para su nombre como agencia.

USAID trabaja desde hace años con absoluta discreción en Cuba debido a la represión que ejerce el gobierno contra cualquier ciudadano que colabore con empresa o gobierno extranjero.

Según un comunicado oficial y público de USAID, “dentro de los ambientes represivos como Cuba, activistas de la sociedad civil suelen ser objeto de abusos, acosos, amenazas, difamación verbal y enjuiciamiento y encarcelamiento injustificado. En estos ambientes, la USAID trabaja con nuestros asociados para asegurarse de que son capaces de realizar su trabajo con seguridad” .

Para los asociados de USAID en Cuba las consecuencias del reportaje irresponsable de AP posiblemente crearan un daño irreparable.

A USAID no se le ha probado ninguna acción ilegal en sus proyectos para Cuba y AP no tuvo que responder por los posibles daños que acarreó a todos los colaboradores extranjeros y cubanos que estaban trabajando por llevar comunicación e información sin censura a los cubanos de la isla.

AP, segundo capítulo

4 meses después de la primera entrega, AP se ha lanzado con una segunda parte de la novela, ahora titulada “US sent Latin Youth Undercover in Anti-Cuba ploy” (EU envía a jóvenes latinos de forma encubierta como tácticas en contra de Cuba). Una vez más el título y el lenguaje busca sensacionalismo. Del balance periodístico AP se olvidó desde la primera línea.

Pero lo que más asombra es la similitud con el lenguaje a la prensa oficialista de Cuba. AP no dice “anti Cuban government-ploy” dice “anti-Cuba ploy”, igualando al gobierno de Cuba con el pueblo de Cuba, estilo típico del periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista.

En esta segunda saga AP se encontró con algo inesperado: nadie le ha dado mucha importancia o relevancia a su “big-story”. Incluso la respuesta del gobierno cubano en esta ocasión a sido tímida y tampoco ha existido mucha cobertura por los medios internacionales.

Premio para AP

La respuesta oficial del gobierno de Cuba a manos de la Directora General de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal Ferreiro, fueron unos meros 4 párrafos, donde en lugar de atacar a USAID lo reivindica.

Según dice Vidal el proyecto de USAID “pretendía convertir en actores políticos a jóvenes cubanos”. Not bad, eh? ¿Qué país no quisiera convertir a sus jóvenes en actores políticos?

Para cerrar, Vidal toma los adjetivos prestados de la nota de AP “acciones… encubiertas contra Cuba”

Creo que si AP sigue así, su corresponsal en La Habana desde 2011, Peter Orsi, va a obtener el Premio Nacional de Periodismo de manos del gobierno de Cuba. Y, creo yo, que bien merecido lo tendrá.

 

¿Por qué no se produce una primavera árabe en Cuba?

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Por: Clive Rudd Fernández

Hoy 5 de agosto se cumplen 20 años del Maleconazo que han sido consideradas las manifestaciones más importantes desde el inicio de la revolución cubana en 1959 contra del gobierno de Cuba.

Aquel día cientos de personas se manifestaron en el Malecón de La Habana, enfrentándose con palos y piedras a la policía, rompiendo escaparates de comercios y gritando consignas contra Fidel Castro y el sistema comunista.

¿Por qué aquella manifestación no se extendió y se produjo una primavera árabe en Cuba?

Se ha discutido y se han publicado muchos argumentos sobre el tema. En este corto análisis solo quisiera abrir el debate a todos los interesados para juntos tratar de traer un poco de luz a este complejo tema.

Contrato social entre el pueblo y el gobierno comunista

Primero, existe la teoría del contrato social entre el pueblo y el gobierno, apoyada por algunos economistas cubanos como Juan Triana, quien vive y trabaja en la isla y por ende debe enmarcarse en los límites que le da el gobierno.

Según esta idea, existe un compromiso moral entre la dirección del país y el pueblo: el gobierno provee educación y salud gratuita además de garantizar alimentación básica y empleo de por vida, y el pueblo se somete, sin cuestionar a profundidad los resultados o exigir mucha participación en el trazado de esos proyectos.

Algo así como el contracto actual del gobierno chino con su pueblo, que saca de la pobreza a casi 300 millones de ciudadanos y permite crear y acumular riquezas a individuos a cambio de no exigir oposición política.

Sin embargo, en el caso de Cuba, esta teoría no se sostiene del todo porque ese contrato social comenzó a romperse -por parte del gobierno- durante el llamado período especial, que desató la debacle del sistema de salud y educación.

Y más recientemente, en 2011, el gobierno puso fin al empleo de por vida al despedir a casi medio millón de ciudadanos, sin que esto despertara ninguna protesta, como hubiera sucedido en cualquier parte del mundo.

Monopolio de los medios de información

Otras teorías justifican el inmovilismo del pueblo con el atraso tecnológico y de infraestructuras del país, que combinado con el monopolio de los medios de información, han creado a una población enajenada. La desconexión impide además que líderes de la oposición (que han existido desde el mismo comienzo de la revolución) puedan organizar un movimiento capaz de demostrar públicamente su descontento por la desastrosa gestión del gobierno por más de medio siglo.

Esta teoría tampoco es muy sostenible porque esas condiciones de no acceso a internet y absoluto control de los medios por el gobierno existían también en Polonia y muchos países de Europa del este que sí fueron capaces de crear organizaciones como el movimiento Solidaridad, dirigido por Lech Walesa, entre otros.

Falta de educación

Entonces esto lleva a señalar la falta de educación como posible causante de la inercia social. Cuba ha tenido más de medio siglo de adoctrinamiento político e instrucción técnica gratuita, pero jamás educación cívica abierta y diversa.
Por esta razón, casi nadie en Cuba es capaz de enumerar y mucho menos defender sus derechos como han sido establecidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Teoría de plaza sitiada

Otro factor a destacar es el estado de guerra en el que el gobierno ha hecho vivir al pueblo, también conocido como la teoría de plaza sitiada.

Es interesante analizar la psicología de una nación en estado de guerra o que ha permanecido en estado de guerra por mucho tiempo.

Esto son algunos de los signos que han descrito trabajos académicos

Desvinculación moral, “Al analizar las respuestas de los ciudadanos en un país en estado de guerra existe un desajuste significativo entre su conocimiento de las normas humanitarias y su escasa inclinación a respetar en caso de hostilidades. El conocimiento de la existencia de una norma, al parecer, no era suficiente para asegurar una actitud favorable hacia ella.”

Esto explicaría conductas como delaciones entre familiares, el constante y generalizado robo a empresas o centro laborales y otras actitudes poco humanas entre miembros de la población.

Órdenes y sanciones, que tiene que ver con la integración en una estructura jerárquica, en la que deben obedecer a la autoridad ciegamente, y el proceso de desconexión moral, lo que permite el recurso a la violencia en contra de la persona definida como el enemigo.

Y la fuerza de la ley, según la cual esa “desvinculación moral puede permitir suspender los sentimientos de culpa frente a los actos inhumanos y permitir una cierta elasticidad con respecto a los valores universales”.

Durante periodos de guerra la fuerza de la ley se pierde para dar prioridad a la seguridad nacional, por lo que la legislación y la constitución pasan a un segundo plano.

Esto explicaría por qué en Cuba la ley y el sistema jurídico han perdido tanta credibilidad. También explicaría por qué una parte importante de la población no distingue la separación entre los poderes legislativo y ejecutivo.

Obviamente este estado de “guerra fría” que aún vive Cuba no es azaroso sino diseñado, alimentado y difundido por el gobierno de Cuba para poder actuar impunemente contra los derechos humanos de su población y mantenerse en el poder.

Y es que en una guerra todos aceptamos que hay daños colaterales y medidas drásticas necesarias. Por eso cuando Fidel Castro fue entrevistado por Oliver Stone en el documental “Looking for Fidel”, este responde sin vacilar, refiriéndose al fusilamiento de cuatro jóvenes que intentaron desviar una lancha de transporte publico hacia el exilio: “Es cierto, cuando no se trata de una situación virtual de guerra”.

Es por eso también que al gobierno de Cuba no le interesa la palabra “embargo” pero alimenta la de “bloqueo”. El embargo es la prohibición total o parcial de comercio y la comercialización con un país en particular; en cambio el “bloqueo” es un acto de guerra.

Miedo

También está la teoría del miedo. Hace poco leí un artículo sobre los problemas de Cuba, en el que el autor solo se refería a las ramas del problema, es decir la falta de pan, agua, electricidad, comida, transporte, etc, y no mencionaba la causa fundamental: la mala gestión del gobierno.

Cuando le pregunté por qué no iba directo a la raíz, me respondió: ¡Qué el muerto lo ponga otro!

El efecto del miedo a través de cinco décadas en Cuba se pudiera entender a partir de un experimento sociológico de 1967, adjudicado a Gordon R. Stephenson de la Universidad de Wisconsin.

En el experimento se metieron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos, los experimentadores rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría.

Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender en busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.

En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación.

El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición. Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera.

Los experimentadores sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial.

El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.

Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos.

En ese momento, los experimentadores se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría. Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos.

Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta “No lo sé. Esto siempre ha sido así”.

El economista español José Luis Sampedro asegura que “gobernar a base de miedo es muy eficaz. El miedo hace que no se reaccione, el miedo hace que no se siga adelante. El miedo es mucho más fuerte casi, desgraciadamente que el altruismo, el amor, y la bondad.”

Todos

¿Es el miedo la razón por la cuál en Cuba no hay un levantamiento social en contra de un gobierno injusto y dictatorial? ¿ Puede ser que el inmovilismo de Cuba sea que aún un ancla en la guerra fría? ¿ O será la falta de educación cívica de nuestro pueblo?

Dejaré a los estudiosos que con el tiempo nos dicten el veredicto final, pero ahora que muchos cubanos nos hemos hecho esta pregunta un millón de veces quiero dar mi humilde aporte. Creo que la causa es una combinación de los elementos mencionados, quedaría saber en qué medida, para poder revertir el maleficio que nos tiene detenidos en el tiempo hace ya más de medio siglo.

Las fotos ‘mágicas’ de las dictaduras

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Por Clive Rudd Fernandez

Foto1Las fotografías capturan momentos y los anclan en el tiempo. Con el paso de los años, las transformaciones que las fotos experimentan consisten, invariablemente, en el deterioro de los materiales que las componen. Los químicos sobre el papel pierden rigor y los matices se tornan amarillentos. El papel, por su parte, también sufre decadencia y, en dependencia de su calidad, comienza un proceso de muerte lenta que puede terminar desfigurando la instantánea.

Pero muchas de las fotografías que han capturado el proceso revolucionario cubano han experimentado una transformación diferente. Es un proceso de transformación que tiene que ver mas con la magia que con la química: muchos de sus personajes desaparecen.

Unos de los primeros en desaparecer fue el comandante Huber Matos en una de las imágenes más icónicas de la revolución. La foto que fuera una de las más divulgadas de la columna rebelde entrando en La Habana fue tomada por Luis Korda. Como en aquellos tiempos las herramientas de edición de fotos eran algo primitivas, se echó mano de la siempre certera y segura tijera. Y, en un momento dado, la imagen de Huber Matos fue recortada como una cuquita. Matos había pasado de ser maestro y patriota, a comandante, y a sedicioso condenado a 20 años por traición. Desde ese momento comenzó el trabajo de degradación de su imagen.

En la foto de la entrada en La Habana estaban, de izquierda a derecha, Camilo, Fidel y Huber. El producto final  quedó con solo dos fotografiados: Camilo y Fidel. La imagen se encogió un poco, pero aún funcionaba para la propaganda del máximo líder. [Ver imágenes en la galería debajo de este artículo]

Por supuesto, como nadie se atrevía a cortarle ni un átomo de la camisa de Fidel nos ha quedado en la imagen manipulada, que circuló durante muchos años en la prensa oficialista, un pedazo de la ametralladora de Huber para recordamos el fantasma que se resigna a desaparecer.

Junto con Huber Matos se sumaron a la lista de desaparecidos fotográficos Eloy Gutiérrez Menoyo, Aníbal Escalante, Pedro Díaz Lanz, Carlos Franqui, Guillermo Cabrera Infante, Mario Llerena, Heberto Padilla, Ernesto Betancourt, Norberto Fuentes, Alcibíades Hidalgo y un largo etcétera. La lista se extiende e incluye compañeros de armas, periodistas, consejeros económicos, antiguos miembros fundadores del Partido Comunista o del Partido Ortodoxo donde militaba Fidel Castro.

El resultado en casi todas las instantáneas es el mismo, se encogen. Igualmente aparecen espacios en blanco donde antes estaba la imagen del indeseado. En la nueva composición uno o varios de los fotografiados desaparecen y con ellos parte de la historia de la revolución y de sus protagonistas.

Otra de las alteraciones que durante los años el público ha detectado es la desaparición de Carlos Franqui. El “crimen” de Carlos Franqui fue tal vez su profesión. Como periodista y director del periódico Revolución, se fue distanciando poco a poco de la revolución hasta que finalmente se produjo una ruptura formal en 1968, cuando firmó una carta condenando la invasión soviética a Checoslovaquia. Desde esa época su imagen se ha esfumado del álbum revolucionario de Fidel.

Las prácticas de manosear las imágenes de la revolución han incluido instantáneas desde el comienzo de la revolución hasta épocas recientes, como el escándalo cuando la agencia de prensa AP descubrió que le habían distribuido fotos retocadas para esconder la prótesis auditiva detrás de una oreja de Fidel.

Pero esta fascinación por reinventar la historia a su manera no una innovación de los líderes de la revolución cubana. Tanto Mao Tse-Tung como Josef Stalin eran muy conocidos por sus trabajos a la hora de rediseñar el pasado.

Stalin condujo con frecuencias purgas dentro del Partido Comunista y el ejército para eliminar cualquier vestigio de oposición o disidencia interna. Y, al final de cada una de las purgas, donde sus víctimas casi siempre terminaban fusiladas, comenzaba un proceso de adulteración fotográfica.

Nikolái Ivánovich Yezhov fue un político ruso y hombre de confianza de Stalin que llegó a la cúspide como Comisario del Pueblo de Asuntos Interiores. Durante su ejercicio como comisario de Interior, cientos de miles de personas fueron ejecutadas y millones detenidas en las campañas de represión. A finales de 1939 fue acusado de espionaje en favor de Alemania, Gran Bretaña, Polonia y Japón; de dirigir una conspiración para preparar un golpe de Estado, de organizar algunos asesinatos y de sodomía. El 2 de febrero de 1940 fue fusilado. Ni la prensa ni la radio informaron sobre el juicio y la ejecución. Su imagen desapareció poco a poco de todas las fotos de la revolución rusa.

Otro caso muy conocido es el de Po Ku (Ching Pang-hsien), que fue un opositor dentro del Partido Comunista chino, quien junto con Wang Ming (Chen Shao-yu) tenían una línea de dirección algo divergente a la de Mao. Cuando Mao se hizo con el control total del partido descalzó a Po Ku de todo poder y de su participación en el pasado.

Otros dictadores como Adolf Hitler y Benito Mussolini han sido de los más prolíficos en el arte de la transformación fotográfica, que han jugado a adulterar la historia para evitar revisitar a antiguos compañeros de aventuras políticas caídos en desgracia.

Las dictaduras necesitan crear un mito alrededor del máximo líder, del comandante supremo, del guía infalible, pero la realidad y la vida los traiciona porque para llevar a cabo sus “proezas”, sus “hazañas épicas” se tienen que rodear de seres humanos que cometen errores o simplemente se atreven a disentir. Estos seres humanos que ya no sirven a la causa y empañan la imagen del “proyecto supremo” deben desaparecer.

A la larga, los avances en la preservación de la imagen impresa han logrado recuperar muchas fotos viejas en las que un matiz amarillento amenazaba con aniquilar su contenido. Muchas de ellas han retornado casi intactas.

Los falsificadores de la historia que, con gran habilidad y dedicación han tratado de “perfeccionar” momentos incómodos usando el sortilegio de la edición, se han encontrado con otra magia inesperada. Las imágenes tienen su propia vida y se resisten a ser amputadas. Los originales siempre regresan.

Fidel Castro en cinco proyectos

Por Clive Rudd Fernandez

FidelCocineroDurante las más de cinco décadas que permaneció en el poder, Fidel Castro ideó, impulsó y dirigió personalmente proyectos insólitos que asombraron a ciudadanos y políticos de todos los partidos y latitudes del mundo, entre ellos a varios prestigiosos científicos. Los proyectos de Castro no sólo implicaron desafíos rotundos a las leyes de la física o el conocimiento mundial de la genética; su magnitud también sorprende por el inmenso coste que representaron para la economía nacional y el uso de todo un país como laboratorio gigantesco, costumbre que el gobernante mantiene, incluso en esa especie de vejez decorativa con la que ha terminado su reinado.

Todos esos proyectos magnánimos iban convoyados con unas campañas mediáticas de proporciones extraordinarias: imágenes en toda la nación, programas de televisión y radio (día y noche) alertando de la epopeya a que la nación se encomendaba bajo la guía de su Líder.

A menudo, esas campañas usaban un lenguaje militar: más que traer leche para todo el pueblo o producir cientos de millones para la economía nacional, los proyectos castristas siempre fueron parte de una guerra sin trincheras contra el “imperialismo yanqui”. Una guerra que, sin embargo, asumía toda la retórica de la competencia. “Cuba superará la economía de Estados Unidos 20 años después del comienzo de la revolución” —anunció el propio Fidel en uno de sus discursos.

Cuando los programas fracasaban, como sucedió con todos y cada uno de ellos, se culpaba al imperialismo o se pasaba de la omnipresente campaña propagandística al mutis total. Se “tronaban” —defenestraban— un par de ministros convertidos en chivos expiatorios de los fracasos y se esperaba a que Fidel comenzara el próximo proyecto.

Vale la pena esbozar aquí solo cinco de esos planes megalómanos: el Cordón de La Habana, la Zafra de los Diez Millones, la Vaca Revolucionaria, las Ollas Arroceras y el fiasco educativo de los “maestros emergentes”.

Los verdaderos resultados, los costes y las implicaciones últimas de esos planes sólo se sabrán cuando se desclasifiquen los documentos asociados a estas iniciativas. Todavía muchas de ellas son consideradas secreto de Estado por el descrédito que podrían acarrear al líder de la Revolución y al proceso que el lideró por tantos años.

El Cordón de La Habana, o “Cuba potencia cafetalera”

Entre los hábitos que caracterizan a los cubanos esta el de beber varias veces al día una pequeña taza de café expreso con mucha azúcar: una melaza dulce con un sabor concentrado.

Nueve años después del triunfo de la Revolución, cuando se empezaron a sentir en la nación los efectos de la economía centralizada, la tradicional taza de café se volvió un lujo en la mesa del cubano.

Para paliar esta escasez, Fidel Castro ideo un proyecto que se conoce históricamente como el “Cordón de La Habana”: rodear la capital de la Isla con sembradíos de café y criaderos de puercos entre otros. El territorio de ese plan se extendía por las localidades del Wajay, El Cano y mas allá del Cotorro y La Lisa. 150 millones de posturas de café caturra en bolsas de polietileno serían sembradas entre 5 millones de arboles frutales, maderables y ornamentales que servirían de cortinas rompevientos a los cultivos.

“La superficie del Cordón de La Habana es aproximadamente 30 000 hectáreas, aproximadamente unas 19 000 irán sembradas de frutales con café intercalado en los frutales… La Habana producirá el café que consume, y ya en el año 1970 se autoabastecerá plenamente de café” (Discurso de Fidel Castro del 6 de enero del 1968).

La propaganda oficial aseguraba que este proyecto “no solo abastecería a la capital y el país de café sino que convertiría a Cuba en una potencia cafetalera mundial.”

Para esta tarea monumental se movilizó a toda la población y al Ejército. Todo el mundo tenía que ir a cultivar café, así que se cerraron bares y cabarets, sedes de un entretenimiento “superfluo” ante la gran tarea nacional. Los hombres cedían su plaza laboral a las mujeres y marchaban a la agricultura. El impacto nocivo del desvío de todos los recursos materiales y humanos hacia el Cordón de La Habana no tardó en sentirse en todos los servicios capitalinos, desde el transporte hasta la electricidad.

Además de esos daños ocasionados a la economía y a la población, el proyecto de producción de café fracasó cuando se descubrió que los cafetos no progresaban todo lo esperado debido a la plantación paralela de otra planta de crecimiento más rápido, el gandul, destinada a darle sombra a la plantación de café que sólo se da en zonas montañosas. La planta en cuestión, destinada a crear un entorno boscoso en tiempo récord, absorbía todo el oxigeno de la tierra y mataba al cafeto.

A más de medio siglo de aquel desastre, ni La Habana, ni Cuba, se pueden abastecer de café, para no hablar de exportar. La última cosecha cafetalera sólo produjo 6.105 toneladas, la décima parte de lo que se producía en 1959. Actualmente, la Isla importa unas 8000 toneladas de café para el consumo nacional.

La Zafra de los Diez Millones

Dentro de los planes económicos del comandante estaba superar la economía de los Estados Unidos para el año 1980. Uno de los proyectos claves para implementar el avance económico del país era una zafra gigante de 10 millones de toneladas de azúcar. Esto significaba casi la duplicación de la zafra promedio de la década de los 60 cuando se producían 4.8 millones de toneladas (1961) y 3.8 millones de toneladas (1962).

Nadie explica esa súbita atracción fidelista por el número redondo, el hipnotismo del “diez”. Para este esfuerzo nacional no sólo se requería de una colosal mano de obra, sino que se necesitaba de una inversión importante en nuevas tecnologías y maquinarias para coordinar y llevar a cabo con éxito la compleja logística del proyecto.

La inversión de capital se realizo en una gran parte con apoyo de la Unión Soviética y la otra parte con préstamos en el mercado internacional. “En los últimos años ya nuestro país ha podido contar con abundantes créditos a pagar en tres años, a pagar en cuatro, a pagar en cinco, e incluso ya hemos llegado a obtener créditos hasta por ocho años… Y así, con ese crédito no sólo se adquirieron equipos para el desarrollo agrícola sino también para el desarrollo industrial. La planta de fertilizantes de Cienfuegos, por ejemplo, una planta que cuesta aproximadamente unos 40 millones de dólares en divisas, se ha podido adquirir y a fines del próximo año estará terminada” (Discurso de Fidel Castro el 27 de octubre de 1969).

Como mano de obra se movilizaron todos los cubanos a lo largo del país. El ejercito, las milicias civiles, y la gran mayoría de la población civil tenía como prioridad la siembra de la caña y la recolección de los 10 millones de toneladas. “Puede decirse que nadie, ningún revolucionario quiere dejar de participar. Y muchos dicen que cuando les pregunten en el futuro: ‘¿Qué hizo en la zafra de los 10 millones?’, qué va a responder si no lo dejan participar en la zafra de los 10 millones” (Discurso de Fidel Castro el 27 de octubre de 1969).

En Octubre de 1969 comenzó “la batalla”. “Los cortes comenzarán mañana en muchos centrales del país —anunció Castro—, pero la batalla en su fase más crítica comienza desde este mismo momento”. “El país dispone de caña suficiente para producir unos 10,3 a 10,4 millones de toneladas de azúcar. (Discurso de Fidel Castro el 27 de octubre de 1969).

La maquinaria de propaganda oficial se desplegó con esfuerzos paralelos a la productiva, incluyendo frecuentes presentaciones de Fidel Castro en televisión reafirmando que los 10 millones iban, y que ni una onza menos “porque esto es batalla a muerte”.

Aquellos que comenzaron a apuntar los daños colaterales a la economía de la zafra de los 10 millones, el endeudamiento nacional y la imposibilidad de cumplir la meta trazada fueron (cuando menos) separados de sus puestos, y otros tildados de “contrarrevolucionarios”.

Ya para mayo-junio de 1970 se hizo evidente que, aunque se tuviese toda la caña del mundo lista para crear azúcar, Cuba no constaba con una industria capaz de acometer una zafra de ese calibre. Sin embargo, se le siguió exigiendo a la población y al Ejército que trabajaran 10 y 14 horas diarias en el corte de la caña hasta que, alrededor del 23 de julio, el gobierno decidió parar la cosecha.

Casi ocho meses después, el comandante declaraba en la TV nacional el fracaso de la Zafra de los 10 millones. En su discurso del 26 de Julio de 1970 se mencionan como causas una industria inadecuada y las ineficiencias humanas. “Hay que añadir una [causa], y no de poco peso, que es nuestra propia ineficiencia, la ineficiencia, nuestra ineficiencia en el trabajo general de la Revolución”. En inusual revisión crítica, Fidel reconocería que “efectivamente, el esfuerzo heroico para elevar la producción, para elevar nuestro poder adquisitivo, se tradujo en descompensaciones en la economía, en reducciones de producción en otros sectores y, en fin, en un acrecentamiento de nuestras dificultades” (Discurso de Fidel Castro del 26 de Julio de 1970).

Los daños de La Zafra de los 10 millones a la economía y a la sociedad cubanas aun están por calcularse, pero muchos analistas coinciden en que creó un agujero negro sin retorno a las arcas de la nación.

Ubre Blanca: la vaca revolucionaria

La vaca Ubre Blanca fue el símbolo y la prueba viviente de otro delirio personal de Fidel Castro: convertir a Cuba en una exportadora internacional de leche vacuna.

Una vaca tradicional cubana (léase no-revolucionaria) dependiendo de la raza de la vaca, del tipo de explotación, intensiva o tradicional, del número de ordeñes diarios y de las condiciones climáticas y de alimentación puede dar en una explotación semi industrial hasta 25 lts/día, y en una explotación intensiva con tecnología actual hasta 55 lts/día.

Ubre Blanca llego a producir aproximadamente 27 toneladas de leche en un año, 110,9 kilogramos en un día, y nada menos que 41,2 litros en solo un ordeño. Este tipo de producción la incribió directamente en el libro de record Guinness, y lo más importante, elevó la categoría del animal a “vaca revolucionaria”.

Para el año 1980 Cuba contaba con alrededor de 4,5 millones de cabezas de ganado. Sólo hacía falta usar los adelantos de la ingeniería genética para crear unas 500,000 vacas revolucionarias y la gloria de la industria lechera cubana estaba garantizada.

El doctor Jorge A. Hernández Blanco, veterinario de la vaca y responsable de la misma explicaría “[Ubre Blanca] nació a partir del cruce de dos razas: la Holstein, de alta producción lechera, y la Cebú, muy resistente al calor. Ella es lo que se conoce como una F2, o sea, que tenía un 75 por ciento de sangre Holstein y un 25 de Cebú”.

Para el 1980 Ubre Blanca comienza a presentar niveles de producción fuera de lo común. Después de su tercer parto fue capaz de proporcionar hasta 63 litros por día, cuando el promedio gira alrededor de los seis o siete. Esta producción llamo la atención del Comandante en jefe que creo un programa nacional para industrializar y “nacionalizar” la “vaca revolucionaria”.

Se creó un grupo de atención técnica multidisciplinario, liderado por la doctora Rosa Elena Simeón, del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA) y se crearon instalaciones especializadas para replicar los niveles de producción de Ubre Blanca en establos con aire acondicionado y música clásica para los animales.

Se generalizó el ordeño mecánico, se extendió la cría de ganado Holstein y Cebú, se experimentó con la genética para obtener nuevas razas, se erigieron por todo el país escuelas veterinarias para calificar personal, se construyeron fábricas de pienso, así como industrias para asegurar la producción de postes, alambre y otros materiales de trabajo.

Ya a mediados de los 60, Fidel Castro vaticinaba que la producción de leche de Cuba superaría a la de Holanda. “Porque nosotros en la ganadería, partiendo del ejemplo de Holanda, yo estoy absolutamente convencido —y me atrevo a decirlo aquí sin miedo a decir ninguna barbaridad, y que me juzgue la historia por lo que voy a decir— de que nosotros podemos llegar a producir tanta leche como Holanda, tanta leche como Holanda” (Discurso de Fidel Castro, 20 de julio de 1963). Veinte años después, Ubre Blanca era la oportunidad de hacer real esa profecía del comandante.

Ya para 1982 se hace evidente que después de invertir cientos de millones de dólares en tratar de replicar a Ubre Blanca no se estaban produciendo resultados alentadores. De todas formas la vaca es trasladada a la provincia de Mayabeque, donde fue sometida a un tratamiento hormonal para obtener óvulos que serían usados en intentos futuros de clonación. En la prensa cubana no se hablaba de otra cosa.

Algunos genetistas e ingenieros agropecuarios presentaron a Fidel pruebas de que Ubre Blanca podía tener una anomalía que la hacia crear esta producción de leche extraordinaria, la teoría era, un tumor de la glándula pituitaria. Pero el Comandante no se resignaba a creer que su “vaca revolucionaria” era una suerte de monstruo, un ejemplar único de su especie. Entre las causas del fracaso de este proyecto estaban que la raza Holsteins originaria de Holanda es muy sensible al sol del trópico y desarrollan, como lo hizo Ubre Blanca, cáncer de piel. En el 1985 murió Ubre Blanca y con ella el proyecto de Fidel de convertir a Cuba en una potencia lechera mundial.

A la Ubre Blanca se le hizo una estatua y 30 años después se realizó un acto para reconocer su hazaña donde la Sociedad Cubana de Lechería entregó el Premio post-morten de excelencia.

Ollas arroceras y revolución energética

Casi desde el principio de la revolución, Cuba se ha visto afectada por constantes fallos en el sistema electro-energético nacional.

Una de las crisis más sonadas de los problemas energéticos de la nación se dio en mayo del 2004. Según el portal oficialista Ecured “En Mayo del 2004 el Sistema Electro-energético Nacional se vio seriamente afectado, al producirse una avería durante un mantenimiento planificado de la termoeléctrica Antonio Guiteras, causando severas afectaciones a la economía nacional.”

Es como reacción al incidente de mayo de 2004 que Fidel Castro crea la iniciativa de la “revolución energética” que consistía en dos programas fundamentales: “un programa de sustitución de las viejas Centrales termoeléctricas por generadores eléctricos…” “…y en la renovación de los viejos equipos electrodomésticos.” Fidel Castro entonces vaticinaba que todos los problemas energéticos de la nación serian resueltos de una vez. “Habrá un antes y un después de la revolución energética”. (Discurso de Fidel Castro en Pinar del Río, el 17 de enero del 2006)

Para que la primera parte del programa funcionara se necesitaba una inversión gigantesca de capital y de proyectos de obras públicas y para la segunda parte hacía falta sustituir todos los electrodomésticos que no fueran eficientes por otros más eficientes en el hogar de todos los cubanos.

Esta segunda parte del proyecto llamó la atención mundial por lo insólito de su alcance, pues el gobierno cubano tenía no sólo que catalogar cada uno de los electrodomésticos y bombillas eléctricas que los cubanos poseían, sino que debía también expropiárselos (“voluntariamente”), sustituirlos por otros que el gobierno determinara eficientes y finalmente educar a toda la población en como usar los nuevos utensilios orientados por Fidel y el Partido.

El discurso de Fidel Castro en Pinar del Río el 17 de enero del 2006 ofrece detalles de este gigantesco “pesquisaje de los equipos electrodomésticos en los hogares cubanos. “Toda la población coopera. Participaron 985 trabajadores sociales, visitando 208 127 viviendas.” No fueron sólo las viviendas: en 8 120 centros de trabajo también se hizo un “pesquisaje de los equipos electrodomésticos en los que participaron 756 trabajadores sociales. Y en cuanto a las bombillas eléctricas; los “trabajadores sociales cambiaron gratuitamente 610, 000 bombillos incandescentes por bombillos ahorradores.”

Para el segmento educativo del programa; una parte importante de la dirección del gobierno dedico su tiempo a largas jornadas de radio y televisión. El guía y líder del programa, Fidel Castro, aparecía frecuentemente en televisión explicando como se utilizaba una olla arrocera o como cambiar las bombillas ahorradoras.

Pero ni la primera parte ni la segunda parte del programa lograron cambiar de forma radical el panorama energético de la isla. Dos años después del comienzo de la “Revolución energética” el país seguía padeciendo de continuos apagones, los hogares que habían podido sustituir sus electrodomésticos y bombillas no encontraban forma de reparar los nuevos equipos y las “bombillas ahorradoras” no pudieron ser sustituidas por nuevas cuando se fundieron.

En enero del 2006, la BBC escribió un articulo titulado “Revolución energética a oscuras” que detallaba este fracaso. Por supuesto, el reportaje fue atacado directamente por Fidel Castro, quien lo llamo “tendencioso” y “manipulador”.

Aun en el 2014 a doce años de la revolución energética el país sufre frecuentes apagones y fallos del sistema electro-energético nacional.

Un fracaso educativo

El 15 de marzo este año se cumplieron 14 años del nacimiento de uno de los engendros de la revolución que más daño ha hecho a la educación de varias generaciones de Cubanos: los “Maestros Emergentes”.

Al comienzo del nuevo milenio, Fidel Castro creó un nuevo grupo de trabajo que se le llamo “La Batalla de Ideas”. Este grupo (según la prensa oficial cubana) tenía como objetivo realizar “un conjunto de programas (más de doscientos) en diferentes esferas de la sociedad”.

Dentro de esos programas se incluyó uno que se llamaba “Maestros emergentes”. Consistía en crear educadores, maestros y académicos en tiempo récord, acortando el proceso de preparación de los profesores y pedagogos en algunos casos en menos de la mitad de su preparación anterior, en otros inclusive menos.

La motivación fundamental del programa fue, por una parte, la absoluta crisis vocacional con relación al personal docente de la enseñanza primaria, el descrédito de la profesión magisterial, y se agravó con el crítico estado de las instalaciones educativas y el número de alumnos por aula: “casi 40, y en cientos de ellas entre 40 y 50”.

Según el periódico oficialista Juventud Rebelde en su edición de 5 de Noviembre del 2006, “más de 90,000 maestros primarios de formación emergente se incorporaron a las aulas cubanas durante los últimos cuatro años”.

El proyecto estaba plagado de fallas. BBC mundo reportaba que “por una parte los maestros se escogen entre los alumnos con peor rendimiento académico -los que no han alcanzado carrera universitaria- son casi tan jóvenes como sus alumnos y no tienen preparación pedagógica”.

La incorporación a la docencia de decenas de miles de jóvenes que no tenían ni la preparación ni la vocación para esa actividad se hizo sentir de inmediato en las casas cuando los niños regresaban de clases. Una bloguera cubana escribiría refiriéndose a los resultados: “Los niños llegaban a casa diciendo que en 1895 Cuba había vivido ‘una guerra civil’ y que las figuras geométricas tenían algo llamado “voldes” que los padres traducíamos como “bordes”.

El proyecto comenzó a tener serios problemas de calidad, agregado a problemas de cantidad de educadores. Aunque habían reducido de forma sustancial el tiempo de preparación de los maestros y se facilitaba una carrera universitaria sin prueba de ingreso, aun no se producían suficientes “maestros emergentes”. Fue entonces que nacieron las tele-clases.

La tele-clases consistían en enseñar a los estudiantes a través de videos. El maestro que estaba mejor calificado grababa un video y el resto de “emergentes” lo único que hacia era ponerle el video a los niños de cómo se sumaban decimales o del teorema de Pitágoras.

Otra bloguera: “delante del pizarrón, aparecieron personas que no dominaban la ortografía, ni la historia de su propio país. Eran jóvenes que firmaban un compromiso para ser maestros, del cual estaban ya arrepentidos después de la primera semana de trabajo.”

En el año 2008 el gobernante Raúl Castro por medio de su ministra de educación, Ena Velázquez, declaró el rotundo fracaso del plan de Maestros Emergentes e hizo un nuevo intento de recuperar a los maestros (no emergentes) que se habían ido a profesiones más lucrativas, como taxistas y porteros de hoteles.

El gobierno declaró entonces “que sólo en La Habana existía una carencia de 8.576 maestros: 2.054 en la enseñanza primaria, 4.396 en secundaria y 927 en el área técnico-profesional. Todos esos puestos están ocupados por personal sin la debida calificación.”

Otra generación más de cubanos quedaba así oficialmente “mal preparada” o “deformada” académicamente. Y los resultados de esas malformaciones ya se han hecho sentir no sólo en el tejido de la sociedad civil sino en la erosión de toda una cultura.

Epílogo

La lista de los proyectos “épicos” ideados y liderados por Fidel Castro es mucho más extensa y profunda que lo que esta pequeña nota pudiera cubrir, pero la génesis, la dinámica y el resultado siempre fueron los mismos. Más de una vez Castro ha pedido “que lo juzgue la historia” por lo que sus designios han acarreado a la nación cubana. Aquí aportamos apenas unas notas al pie de ese juicio necesario, con el que los cubanos debieran refundarse como nación y como sociedad.